Cuál será el motivador de las acciones humanas? Será acaso el hecho de obtener reconocimientos, preseas, cartones?, será el de ser aplaudidos?, el de ganar los primeros lugares, dinero?, será trabajar en pos de una causa?, o será el sentir que se transciende porque tus esfuerzos marcaran una diferencia?…
Para 6 niños y jóvenes de Sumpango Sacatepequez; Cristian de 10 años, Brayan de 13, Justavo Adolfo de 14, Brando de 15 y Cubur de 16; Quinenes trabajaron por 15 días desde las 10:00 de la noche hasta las 04:00 de la mañana, elaborando un barrilete de 10 metros, que tradicionalmente lleva de 2 a 3 meses su elaboración y al que ellos mismos declararon el sin nombre; su motivación fue el de “Dejar un mensaje a través del papel, en su colorido e imágenes”.
El mensaje sobre el cual estos jóvenes se inspiraron, conversaron y trabajaron todas esas largas horas, fue el de “No a la violencia, Cuidar nuestra naturaleza y sobre todo el Agua, que es fuente de vida”.
Su estrategia en papel y con simbología fue que diseñaron la imagen de un gran Ojo (simbolizando él que todo lo ve), dentro del mismo, el rostro de mujeres (como un llamado de “No” al maltrato hacia las mujeres), y entre los rostros brotando manantiales de agua (que dicen el “Si” a la vida), pues simboliza una fuente inagotable de vida.
Eran más de las 16:00 horas del 01 de noviembre del 2011 y en el lugar donde tendría que estar de pie su barrilete, se visualizaba solamente un espacio vacío de 2 bastiones de madera rustica, insertados en tierra, que tampoco lograban cumplir su función, la de sostener el peso, resguardar su diseño y mostrarlo al público el barrilete.
Estos Jóvenes audaces, con su semblante agotado, seguían trabajando, sabiendo que por la premura del tiempo, su barrilete ya no entraba en los concursos, que ni siquiera fue digno para ser nombrado, el cual jamás estaría en los labios de Angelica y Rodrigo (los presentadores del festival) y donde centenares de visitantes al llegar al espacio vació, con cierto desaire solo se retiraban, ocasionalmente pasando sobre el mismo barrilete que aún yacía en el suelo.
Pero a pesar de todo ello, ellos seguían con una inquebrantable fuerza de voluntad para lograr su objetivo de esa tarde, poner en pie su barrilete, para que así a través del papel su mensaje fuera entregado, el de “No a la violencia” y “Si a la vida al cuidar nuestros recursos naturales”